Habladoras y discutidoras por excelencia y naturaleza. Con sus multiplicadas inclinaciones y contradicciones, la extravagancia es solo excusa de lo por decir.
Es para mi, o para ellas, nuestra herencia inventada: repleta de realezas, mansiones del río, vestidos caseros y montículos para bailar en el jardín. Somos un punto de encuentro, un limbo, una oscilación.
Serán entonces mujeres que nunca conocí, que siempre imaginé, de las que fui ilustrada. Mujeres que rogué que existieran, e incluso inventamos a la hora de la siesta.
El recuerdo revuelto imprime en la sangre una historia que hacemos propia únicamente por decisión.”